Los Siervos del Sufrimiento en Costa Rica

Scritto il 30/07/2025
da María Álvarez Valdes


El pasado 11 de julio comenzaba una nueva misión de los Siervos del Sufrimiento en Costa Rica. En esta ocasión viajaron hasta allí padre Carmelo Pellegrino, Eliana, Presidenta de la Asociación Siervos del Sufrimiento y Maria Dolores, asociada de la comunidad española.

Durante 9 días tuvieron lugar encuentros con diferentes grupos vinculados a la espiritualidad de padre Pío en la ciudad de Cartago.

El domingo 13 de julio se llevó a cabo un retiro en el noviciado de las hermanas terciarias franciscanas de la Purísima, en Cartago.

Fue un retiro abierto en el que estuvieron presentes asociados, simpatizantes, miembros de grupos de oración de padre Pío y jovenes del grupo "generación Padre Pío". Más de 50 personas que escucharon la meditación que padre Carmelo compartió sobre el carisma y la espiritualidad de padre Pío tal como ha transmitido el fundador de los Siervos del Sufrimiento, don Pierino Galeone.

Durante este retiro varias personas pudieron compartir sus reflexiones y dudas, que fueron atendidas por padre Carmelo. Hubo tiempo de adoración, tiempo para confesiones y la celebración de la santa Misa.

En los días siguientes se compartieron momentos de oración y reflexión con los miembros de la comunidad de asociados, con los jovenes del grupo "generación de padre Pío" en la catedral de Cartago, evento que contó con la presencia de numerosos fieles, y con los miembros del grupo de oración de padre Pío de la parroquia de Santa Lucía, en la que es párroco el padre Milton.

No faltó la visita a la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, patrona del país, donde se respira la fe y devoción sencilla y auténtica del pueblo de Costa Rica.

El día 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen, padre Carmelo celebraba su cumpleaños y su onomástica y ¡desde luego que lo hizo!

Hasta en 4 ocasiones pudo soplar las velas, pues en cada lugar que visitó le homenajearon con muchísimo cariño.

Durante la celebración de la Misa en la parroquia de san Esteban, de la que es párroco el padre Adolfo, sacerdote asociado, cuatro bebés recibieron el bautismo, siendo uno de ellos hijo de un matrimonio de asociados de la comunidad de Costa Rica

Por la noche la familia de los asociados organizó una fiesta típica del país. Una velada inolvidable en un ambiente de fraternidad y unidad.

El jueves, 17 de julio, fue un día muy especial ya que tres nuevos hermanos solicitaron de forma oficial su iniciación al periodo de prueba como asociados, una hermana hizo sus promesas temporales como miembro de la familia SdS y el padre Milton sus votos temporales como consagrado del Instituto Secular SdS. Un día de gran felicidad para todos.

Imposible olvidar las visitas al barrio Los Diques, la zona más pobre de la ciudad. Allí los jovenes de la generación padre Pío han trabajado durante años llevando la alegría de la fe a los más desfavorecidos y vulnerables. Han construido una capilla en honor de san Pío de Pietrelcina, santo que da nombre a este sector del barrio en el que su presencia representa luz y esperanza en medio del dolor y la dificultad. Con ellos se celebró la Misa y se rezó el rosario con una preciosa dramatización de los misterios.

A lo largo de estos días padre Carmelo trabajó incansablemente en la dirección espiritual y confesión de varias decenas de personas. Una labor verdaderamente importante y valiosa para las almas que todos agradecieron mucho.

Las conversaciones mantenidas con muchos asociados locales han sido enriquecedoras para ambas partes. La oración comunitaria que hemos vivido los «misioneros» en muchos momentos del día, con Paulina y a menudo también con su madre Giorgina, nos ha dado mucha fuerza durante la misión.

La acogida de los hermanos de Costa Rica ha sido calurosa, fraterna y desbordante de cariño y alegría. Verdaderamente un regalo de Dios.

Esta mision dará sus frutos para gloria de Dios, por obra del Espíritu Santo, por intercesion de padre Pío, de Nuestra Señora de los Angeles y de padre Pierino, que no ha dejado de cuidar y sostener a sus hijos en todo momento.