El 17 de mayo de 2026, las comunidades de los asociados de Ruvo di Puglia y de Molfetta, junto con la comunidad de las consagradas de Ruvo, dieron la bienvenida al nuevo presidente de la Asociación Siervos del Sufrimiento, Enrico Carnevalini. Junto a él y a su esposa Cristiana, pasamos una jornada de encuentro y fraternidad en la parroquia de San José de Molfetta, donde ejerce su ministerio don Raffaele Gramegna, vicario de la Asociación y asistente de la comunidad. También nos acompañó don Vincenzo De Gregorio, asistente de la comunidad de asociados de Ruvo.
La jornada comenzó con un momento de desenfado y diversión, jugando juntos en un ambiente sencillo y familiar. Un pequeño aperitivo nos permitió entablar los primeros contactos personales, favoreciendo un diálogo espontáneo y sereno que continuó también durante la comida, vivida como una ocasión de auténtica fraternidad.
Por la tarde participamos en el encuentro comunitario, durante el cual Enrico nos ofreció un testimonio personal especialmente significativo. Repasó su camino de fe, su historia con Cristiana, el encuentro con el Padre, el deseo de formar una familia y las decisiones que ha ido madurando con el tiempo. De su relato se desprendió una profunda confianza en la acción de Dios, percibida como una guía constante en las decisiones más importantes de su vida. Su tono sereno, su mansedumbre y su claridad interior nos transmitieron a todos una profunda sensación de paz y autenticidad.
En su intervención, el presidente nos recordó la importancia de cuidar el sentido de comunidad, que hay que vivir de forma concreta, acercándonos a quienes atraviesan momentos de dificultad. Ha destacado el valor del voluntariado como instrumento de cohesión y testimonio, capaz de hacer visible al exterior la belleza de la familia de los Siervos del Sufrimiento. Nos ha recordado que la credibilidad del testimonio nace de gestos sencillos y constantes, a través de los cuales quienes nos observan pueden reconocer en los Asociados un referente y un ejemplo.
Enrico nos invitó además a traspasar los límites de nuestras realidades locales, a conocernos mejor entre comunidades y a valorar los encuentros vividos durante los retiros y las actividades comunes. Cada experiencia compartida representa una oportunidad de crecimiento y enriquecimiento mutuo, útil para fortalecer el camino de la Asociación.
La jornada concluyó en un ambiente de gratitud y serenidad. La visita del presidente ha sido para nosotros una ocasión muy valiosa para renovar el compromiso de vivir nuestro carisma con autenticidad y responsabilidad, alimentando el deseo de caminar juntos y crecer en la fraternidad.

